
¿No os ha pasado que lleguéis a un colegio nuevo o entréis en una clase donde no habéis trabajado antes y que no conozcáis los nombres de los niños?
¡Qué importante! No es lo mismo decir: ¡Muy bien Juan!, que ¡Muy bien, niño!
Y nada que ver eso de: ¡La del fondo, siéntate y deja de tirarle del pelo al otro!, que ¡María, siéntate y deja de tirarle del pelo a Paco!
Vienen con toda su ilusión a saludarte por la calle y tú ¿qué les dices? ¿Hola, tú?
Hay muchas dinámicas para aprendernos el nombre de los alumnos, pero a mi me gusta mucho ésta mientras consigo afianzarme nombres y caras en la memoria:
A lo largo del curso realizaremos muchas fichas en folios que tienen tendencia a perderse; por ello, en una hoja DIN A3 imprimo un dibujo y la doblo por la mitad: los niños ponen su nombre en ella y les sirve de carpeta para guardar los materiales.
El primer día la recojo sin decir nada, pero a partir de la segunda clase la reparto cantando con el nombre del niño o la niña: Raquel, Raquel, que venga aquí, y Raquel tiene que venir a recogerla cantando: Ya voy, ya voy, ya estoy aquí.
Si Raquel no estuviera, todos los niños tienen que contestarme con la misma música pero diciendo: "No está, no está, no puede ir"
Probadlo al repartir libros, al llamar por lista, al nombrar encargados... funciona.
